Hacia una Ciencia Espiritual Enmarcada en el contexto de las Ciencias Modernas

HACIA UNA CIENCIA ESPIRITUAL ENMARCADA EN EL CONTEXTO DE LAS CIENCIAS MODERNAS

 

INTRODUCCIÓN.

La Ciencia Espiritual, no es una religión. Comparte de pronto en común con aquellas la concepción de Dios y el manejo de entes ideales como el Amor, la Virtud, el Bien, la Fe, etc. (aunque con claras diferencias en su concepción y aplicación), pero son en esencia radicalmente diferentes.

La Ciencia no es dogmática, y en su forma integral la Ciencia Espiritual como tal tampoco podría serlo, pues su base teórica no son escrituras sagradas o inmutables. La Ciencia Espiritual esta permanentemente indagando en el mundo espiritual y renovando, ampliando o sustituyendo su conocimiento.

La Ciencia Espiritual, aunque recoge sus conocimientos de la investigación mediumnímica del mundo espiritual no puede caer en el sofisma de afirmar que lo trascrito mediumnímicamente son verdades absolutas, pues se debe considerar que esta información está en consonancia con la preparación intelectual del médium y su estado espiritual, lo que de entrada ya podría introducir un sesgo de mayor o menor tamaño. No hay que olvidar que “los ojos no ven lo que la mente no conoce”

No es un secreto, sin embargo, que en el proceso de investigación científica del fenómeno espiritual existen serios reparos de método que inevitablemente le quitan mucha consistencia a sus afirmaciones. Esto se hace notorio cuando se le compara con el trabajo científico de otras Ciencias que basadas en complejas estructuras teóricas y prácticas, avanzan a un ritmo cada vez más acelerado enriqueciendo su bagaje teórico y afianzando su credibilidad en la experiencia.

Esto, que puede sonar fuerte y algo displicente, no lo es en manera alguna. Pues con esta apreciación de nuestra realidad no se intenta señalar un error sino por el contrario plantear una posición que permita diseñar estrategias nuevas (o más ágiles) para impulsar el desarrollo de esta novísima Ciencia y por consiguiente su aceptabilidad y credibilidad.

Y es que la Ciencia Espiritual  tiene un potencial de conocimiento tan grande y trascendental que podría considerarse la piedra angular del conocimiento Humano y Espiritual.  Para el progreso del conocimiento científico es muy importante establecer nuevos hechos y la Ciencia Espiritual los tiene, y su interpretación es lo que nos permite construir una nueva teoría, La Teoría Espiritual, base fundamental de cualquier Ciencia.

Es precisamente por esta razón que debemos comenzar a trabajar desde ya para que la Ciencia Espiritual se ubique de manera indiscutible en el marco conceptual, estructural y práctico de las Ciencias modernas. Para que a través de ella la humanidad comience a explorar ese vasto mundo que se esconde detrás de nuestro objeto de estudio, “el complejo mundo espiritual”.

La Ciencia Espiritual fundamentada en sus propios conceptos y avalada por la indiscutible verdad de sus comprobaciones se abrirá por su propio mérito un lugar de respeto entre las Ciencias modernas. Así, entrará a ser parte de ese cuerpo intelectual, fuente de progreso y desarrollo del ser, que se ha levantado como verdadero fortín de la inteligencia y la evolución. La ciencia espiritual liberara las mentes de la prisión del dogmatismo para poner al ser humano en el sendero del conocimiento que finalmente lo llevará a la fuente misma del saber, la inteligencia y la verdad, “DIOS”.

Este ensayo se propone inicialmente definir el concepto de Ciencia y exponer los elementos que la sustentan, entre ellos el método científico. Posteriormente se tratará de justificar el por qué la Ciencia Espiritual es una Ciencia,  proponiendo nuevas estrategias de investigación y divulgación del conocimiento espiritual que nos pongan a la altura de cualquier otra Ciencia. De paso se busca que el conocimiento espiritual se pueda poner al alcance de cualquier interesado en ella, llámese científico o persona del común. Con esto esperamos que en un futuro no muy lejano la comunidad científica nos acepte y haga partícipes de ese fundamental y complejo proceso de trabajo interdisciplinario para beneficio del hombre, o por decirlo de forma más amplia, del Ser (encarnado -en cualquier rincón del universo físico- o en su natural estado espiritual).

LA CIENCIA :

La palabra Ciencia hace alusión a conocimiento, siendo este la posesión de datos confirmados acerca de los fenómenos materiales y espirituales que se ajustan a la lógica. Ciencia es conocimiento, y conocimiento es saber. El saber se opone a la ignorancia, es decir a la falta de conocimientos comprobados acerca de algo.

La Ciencia es un sistema organizado de conceptos acerca de fenómenos y de las leyes que gobiernan la armonía tanto del mundo exterior en el cual estamos incluidos, como de todo aquello que rige nuestra existencia y subsistencia. La Ciencia nos da una visión más acertada acerca del mundo lo que nos permite no solo entenderlo e interpretarlo sino también transformarlo en beneficio de todos. Aunque el conocimiento como resultado de la Ciencia es en sí progreso, su uso bueno o no es resultado y responsabilidad individual y depende de la intencionalidad de quien lo posea.

La Ciencia se constituye en un importante elemento de la cultura espiritual (1), la forma superior de los conocimientos humanos, una actividad históricamente establecida cuyo contenido y resultados es la unión de hechos orientados en un determinado sentido, de hipótesis y teorías elaboradas y de las leyes que constituyen su fundamento, avaladas en procedimientos y métodos de investigación.

La Ciencia surge como necesidad de la criatura racional de entender su medio y poder explicar los fenómenos que percibe, cercanos o distantes, a través de sus sentidos y su afán por predecirlos como parte fundamental de su misma supervivencia. En este proceso crea un mundo artificial, es decir abstrae de su entender la realidad de su entorno convirtiéndolo en un cuerpo de ideas llamado Ciencia que se caracteriza por ser un conocimiento racional, sistemático, exacto, verificable y por consiguiente falible. La Ciencia revisa sus conceptos permanentemente a la luz de nuevos conocimientos, de nuevas evidencias y de nuevos hechos. Con esto el conocimiento de la Ciencia nunca es definitivo sino que se convierte en un sistema de ideas establecidas provisionalmente (conocimiento científico) y una actividad productora de nuevas ideas (investigación científica).

El concepto de la Ciencia se aplica tanto al proceso de elaboración de los conocimientos científicos, como todo el sistema de conocimientos comprobados por la práctica que constituyen una verdad objetiva. Así, la evidencia experimental, la práctica, sirve de criterio a la veracidad de los resultados del conocimiento científico. La Ciencia, por su misma estructura y esencia, libera al hombre de prejuicios al ajustar sus valoraciones a la objetividad de sus comprobaciones, eliminando las apreciaciones subjetivas o las valoraciones de gusto infundadas o supersticiosas, perfeccionando sus facultades y convicciones mentales.

En su propio proceso de evolución puede llegar a diversificarse y especializarse de acuerdo con el objeto que elija como su quid de investigación. Cada Ciencia tiene su etapa de formación, pero el criterio que rige la creación de cualquier Ciencia es común: 1. Determinar la materia a investigar; 2, Elaborar los conceptos correspondientes a la materia en cuestión; 3. Establecer la ley fundamental inherente a dicha materia y 4. Descubrir el principio o crear las teorías que permitan explicar gran número de casos. Históricamente ha sido fundamental para el carácter científico del conocimiento el descubrimiento de las leyes que gobiernan los fenómenos y la fuerza previsora de su conocimiento.

 

En su evolución la Ciencia acumula nuevos hechos y datos experimentales dentro del marco de sus teorías los que le permite ampliarlas y perfeccionarlas. Su fuerza radica en que se apoya en hechos; pero los hechos solos aun no constituyen la Ciencia, estos pasan a ser parte de la trama de la Ciencia tan solo después de haber sido seleccionados, clasificados, generalizados y explicados.

Las Ciencias se pueden dividir en dos grandes grupos de acuerdo al objeto o tema de la respectiva disciplina en: formales (o ideales) y Fácticas (o materiales) (2). Esta clasificación daría cuenta de la diferencia de especie entre los enunciados que se proponen establecer las Ciencias formales y las Fácticas: Las formales consisten en relaciones entre signos, las Fácticas se refieren, en su mayoría, a entes extracientíficos: a sucesos y procesos. Esta división también tiene en cuenta el método por el cual se ponen a prueba los enunciados verificables : mientras las Ciencias formales se conforman con la lógica para demostrar rigurosamente sus teoremas, las Ciencias Fácticas necesitan más que la lógica formal y para confirmar sus conjeturas necesitan de la observación y/o experimentación (2).

En las Ciencias Fácticas no se emplean símbolos vacíos (variables lógicas), sino tan solo símbolos interpretados, además la racionalidad -esto es, la coherencia con un sistema de ideas aceptado previamente- es necesaria pero no suficiente para los enunciados fácticos.  La Ciencia fáctica exige que sus enunciados sean verificables en la experiencia ya sea indirectamente (en las hipótesis generales) o directamente (en el caso de las consecuencias singulares de la hipótesis). Únicamente después que haya pasado las pruebas de la verificación empírica podrá considerarse que un enunciado es adecuado a su objetivo, o sea que es verdadero, y sin embargo solo de manera temporal. Dicho de otro modo: la inferencia científica es una red de inferencias deductivas (demostrativas) y probables (concluyentes).

Las Ciencias formales demuestran o prueban, las Ciencias Fácticas verifican (confirman o disconfirman) hipótesis que en su mayoría son provisionales. Mientras la demostración es completa y final (Ciencias formales) la verificación es incompleta y por ello temporaria. La naturaleza misma del método científico impide la confirmación final de las hipótesis Fácticas. Los rasgos esenciales del tipo de conocimiento que alcanzan las Ciencias de la naturaleza y de la sociedad son la racionalidad y la objetividad.

Por racionalidad se entiende que está constituido por conceptos, juicios y raciocinios y no por sensaciones, imágenes, pautas de conducta, etc. , tanto el punto de partida como el punto final de su trabajo son ideas y estas pueden combinarse de acuerdo con un conjunto de reglas lógicas con el fin de producir nuevas ideas (inferencia deductiva), además que esas ideas no se amontonan caóticamente sino que se organizan en sistemas de ideas, esto es, en conjuntos ordenados de proposiciones (teorías).

Por objetividad se entiende que concuerda con su objeto, es decir, que busca la verdad fáctica; que verifica la adaptación de las ideas a los hechos (observación y experimento), en un intercambio que es controlable y hasta cierto punto reproducible. La Ciencia torna preciso lo que el sentido común conoce de manera nebulosa, el conocimiento científico procura la precisión y aunque nunca está del todo libre de errores posee una técnica única para encontrarlos y sacar provecho de ellos.

La claridad y precisión en Ciencia se obtienen siguiendo un orden:

  1. La formulación clara de los problemas.
  2. La Ciencia parte de nociones aparentemente claras y las complica, purifica y eventualmente las rechaza.
  3. La Ciencia define la mayoría de sus conceptos. Estos son convencionales pero no caprichosos. Una vez que se ha elegido una definición el discurso restante debe guardarle fidelidad si se quiere evitar inconsecuencias.
  4. La Ciencia crea lenguajes artificiales inventando símbolos a los que se les atribuye significados determinados por medio de reglas de designación. Los símbolos básicos serán tan simples como sea posible pero podrán combinarse de acuerdo a reglas determinadas para formar configuraciones tan complejas como sea necesario.
  5. La Ciencia procura siempre medir y registrar los fenómenos. El conocimiento científico se caracteriza por la exactitud en un sentido general antes que la exactitud numérica o métrica (los números y las formas geométricas son de gran importancia aunque no es una condición indispensable para que el conocimiento sea científico). La exactitud numérica y métrica son inútiles si media la vaguedad conceptual.
  6. El conocimiento científico es comunicableno es inefable sino expresable, no es privado sino público. La comunicabilidad es posible gracias a la precisión y es a la vez una condición necesaria para la verificación de los datos empíricos y de las hipótesis científicas. La verificación independiente ofrece las máximas garantías técnicas y morales y ahora es posible, en muchos campos, en escala internacional. Por eso los científicos consideran el secreto científico como enemigo del progreso y el más eficaz originador del estancamiento.
  7. El conocimiento científico es verificable, debe aprobar el examen de la experiencia. Si fracasan en la práctica fracasan por entero. La prescripción de que las hipótesis científicas deben ser capaces de aprobar el examen de la experiencia es una de las reglas del método científico; la aplicación de esta regla depende del tipo de objeto, del tipo de la hipótesis en cuestión y de los medios disponibles. Por esto se necesita una multitud de técnicas de verificación empírica. Estas técnicas evolucionan en el curso del tiempo, sin embargo, siempre consisten en poner a prueba consecuencias particulares de hipótesis generales (entre ellas enunciados de leyes). Siempre se reducen a mostrar que hay o que no hay, algún fundamento para creer que las suposiciones en cuestión corresponden a los hechos observados o a los valores medios. “La verificabilidad hace a la esencia del conocimiento científico; si así no fuera no podría decirse que los científicos procuran alcanzar conocimiento objetivo”.
  8. La investigación científica es metódica, no es errática sino planeada. El planeamiento de la investigación no excluye el azar. Solo que al hacer un lugar a los acontecimientos imprevistos es posible aprovechar la interferencia del azar y la novedad inesperada. Incluso a veces se produce el azar deliberadamente para asegurar la uniformidad de una muestra, impedir una preferencia consistente, etc., con lo cual se pone al azar al servicio del orden en lo cual no hay paradoja porque el acaso opera al nivel de los individuos al par que el orden opera en el grupo como totalidad.

Todo trabajo de investigación se funda sobre el conocimiento anterior, y en particular sobre las conjeturas mejor confirmadas. La investigación procede conforme a técnicas que han resultado eficaces en el pasado pero que son perfeccionadas continuamente, no solo a la luz de nuevas experiencias sino también de resultados del examen matemático y filosófico. Una de las reglas de procedimiento de la Ciencia fáctica es: las variables relevantes (o que se sospechan que son sensibles) debieran variarse una cada vez.

El método científico no provee recetas infalibles para encontrar la verdad solo contiene un conjunto de prescripciones falibles (perfectibles para el planeamiento de observaciones y experimentos, para la interpretación de sus resultados y para el planteo mismo de los problemas. La Ciencia es esclava de sus propios métodos y técnicas mientras éstos tienen éxito pero es libre de multiplicar y modificar en todo momento sus reglas, en aras de mayor racionalidad y objetividad.

  1. El conocimiento científico es sistemático. Una Ciencia no es un agregado de informaciones inconexas, sino un sistema de ideas conectadas lógicamente entre sí. Todo sistema de ideas caracterizado por cierto conjunto básico (pero refutable) de hipótesis peculiares y que procura adecuarse a una clase de hechos, es una teoría. El fundamento de una teoría dada no es un conjunto de hechos, sino más bien, un conjunto de principios o hipótesis de cierto grado de generalidad. Las conclusiones (o teoremas) pueden extraerse de los principios.

Las revoluciones científicas no son descubrimientos de nuevos hechos aislados, ni son perfeccionamientos en la exactitud de las observaciones sino que consisten en la sustitución de hipótesis de gran alcance (principios) por nuevos axiomas y el reemplazo de teorías enteras por otros sistemas teóricos.

  1. El conocimiento científico es general y ubica los hechos singulares en pautas generales, los enunciados particulares en esquemas amplios. Uno de los principios ontológicos que subyacen a la investigación científica es que la variedad y aun la unicidad en algunos respectos son compatibles con la uniformidad y la generalidad en otros respectos. La generalización es el único medio que se conoce para adentrarse en lo concreto, para apresar la esencia de las cosas (sus cualidades y leyes esenciales).
  2. El conocimiento científico es legal, busca leyes y las aplica, inserta los hechos singulares en pautas generales llamadas “leyes naturales” o “leyes sociales”.
  3. La Ciencia es explicativa, pues intenta explicar los hechos en términos de leyes y las leyes en términos de principios.

Hay diversos tipos de leyes científicas y, por consiguiente, hay una variedad de tipos de explicación científica.  La historia de la Ciencia enseña que las explicaciones científicas se corrigen o descartan sin cesar. En la Ciencia fáctica la verdad y el error no son del todo ajenos entre sí: hay verdades parciales y errores parciales; hay aproximaciones buenas y otras malas. Las explicaciones científicas no son finales pero son perfectibles.

  1. El conocimiento científico es predictivo, trasciende la masa de los hechos de experiencia. La predicción es, en primer lugar, una manera eficaz de poner a prueba la hipótesis pero también es la clave del control o aun de la modificación del curso de los acontecimientos.La predicción científica, en contraste con la profecía, se funda sobre leyes y sobre informaciones fidedignas. La predicción científica se caracteriza por su perfectibilidad antes que por su certeza. Más aun, las predicciones que se hacen con la ayuda de reglas empíricas son a veces más exactas que las predicciones penosamente elaboradas con herramientas científicas.

Pero en tanto que la profecía no es perfectible y no puede usarse para poner a prueba hipótesis, la predicción es perfectible y si falla nos obliga a corregir nuestras suposiciones, alcanzando así una inteligencia más profunda. Por esto la profecía exitosa no es un aporte al conocimiento teórico en tanto que la predicción científica fallida puede contribuir a él.

  1. La Ciencia es abierta, no reconoce barreras a priori que limiten el conocimiento. La Ciencia carece de axiomas evidentes; incluso los principios más generales y seguros son postulados que pueden ser corregidos o reemplazados.  La Ciencia no es un sistema dogmático y cerrado, sino controvertido y abierto. La Ciencia es abierta como sistema porque es falible y por consiguiente capaz de progresar; el requisito de la verificabilidad de las hipótesis científicas basta para asegurar el progreso científico. Tan pronto como ha sido establecida una teoría científica, corre el peligro de ser refutada o, al menos de que se circunscriba su dominio. Un sistema cerrado de conocimiento fáctico, que excluya toda ulterior investigación, puede llamarse sabiduría pero es en rigor un detritus de la Ciencia. Una teoría puede haber permanecido intocada no tanto por su alto contenido de verdad cuanto porque nadie la ha usado.

Los modernos sistemas de conocimiento científico son como organismos en crecimiento: mientras estén vivos cambian sin pausa. Esta es una de las razones por las cuales la Ciencia es éticamente valiosa: porque nos recuerda que la corrección de errores es tan valiosa como no cometerlos y que probar cosas nuevas e inciertas es preferible a rendir culto a las viejas. 

  1. La Cienciaes útil porque busca la verdad, es eficaz en la provisión de herramientas para el bien y para el mal. La utilidad de la Ciencia es una consecuencia de su objetividad. La Ciencia y la tecnología constituyen un ciclo de sistemas interactuantes que se alimentan el uno al otro. La conexión de la Ciencia con la tecnología no es asimétrica. La tecnología no es meramente el resultado de aplicar el conocimiento científico existente a los problemas prácticos sino el enfoque científico de los problemas prácticos, el tratamiento de estos problemas sobre un fondo de conocimiento científico y con ayuda del método científico.

La Ciencia es valiosa como herramienta para domar la naturaleza y remodelar la sociedad; es valiosa en sí misma como clave para la inteligencia del mundo y del yo; y es eficaz en el enriquecimiento, la disciplina y la liberación de nuestra mente (2).

EL CONOCIMIENTO CIENTÍFICO:

Nuestra historia nos ha enseñado que nos movemos del desconocimiento al saber y del conocimiento superficial al conocimiento profundo. Este comportamiento que parece asociarse casi indisolublemente con la inteligencia, se va convirtiendo en elemento importante de selección natural, pues aquellos que conocen y comprenden bien su entorno y los mecanismos que determinan sus fenómenos pueden aprovecharlo mejor y adaptarse a él.

En este proceso el conocimiento puede tener varias fuentes: el conocimiento cotidiano o elemental, el precientífico y el científico. El primero se constituye en lo que podríamos denominar el conocimiento instintivo o básico, es decir el que no requiere de una inteligencia propiamente dicha del individuo u organismo para captarlo, conocerlo, aceptarlo y aplicarlo. Es básico (mediumnímico).

El conocimiento precientífico, aparece con la cultura y las estructuras sociales básicamente organizadas y representa todas las costumbres y experiencias que saliéndose del campo de lo instintivo o básico otorga pequeñas ventajas en el conocimiento y mejor utilización del entorno aunque no siempre respaldado por un conocimiento claro y objetivo de los fenómenos que lo determinan.

El conocimiento científico ya alcanza una estructura organizativa y de comprensión que implica no solo la constancia y descripción de los hechos sino su explicación e interpretación dentro del conjunto del sistema general de conceptos del conocimiento ordenado ya en una estructura armónica y coherente, una Ciencia.

Los conocimientos se transforman en científicos cuando la acumulación de hechos realizados de acuerdo con una orientación determinada y su descripción, alcanzan tal nivel que pueden ser incluidos en un sistema de conceptos y formar parte de una teoría. Esta es una de las características importantes de la cognición científica. Un conjunto de conocimientos dispersos que no se hallen unidos según un sistema que guarde conexión no llegará a constituir una Ciencia (1).

 El conocimiento científico persigue la máxima exactitud excluyendo todo lo individual. La historia de la Ciencia confirma el hecho de que cualquier subjetivismo ha sido eliminado siempre de la senda de los conocimientos científicos conservando únicamente lo supraindividual, lo objetivo. Los resultados de las investigaciones científicas son generales. En la Ciencia lo fundamental consiste en eliminar todo lo singular e individual, todo lo que no se puede repetir y conservar lo general en forma de conceptos y categorías (1).

El conocimiento científico es fáctico, parte de los hechos y estos son descritos tales como son, independientemente de su valor emocional o comercial. Los enunciados fácticos confirmados se llaman usualmente “datos empíricos” (2). El conocimiento científico trasciende los hechos, los descarta, produce nuevos y los explica. La investigación científica no se limita a los hechos observados, se intenta siempre ir más allá de la realidad a fin de ir más allá de las apariencias.

En la Ciencia, los científicos no aceptan nuevos hechos a menos que se pueda certificar de alguna manera su autenticidad. Se descartan las imposturas y los trucos mágicos porque no encuadran en hipótesis muy generales y fidedignas. El conocimiento científico racionaliza la experiencia en lugar de limitarse a describirla. La Ciencia da cuenta de los hechos, no inventariándolos sino explicándolos por medio de hipótesis (en particular enunciados de leyes) y sistemas de hipótesis (teorías) (2).

EL MÉTODO CIENTÍFICO:

El método científico es el conjunto de procedimientos por los cuales se plantean los problemas científicos y se ponen a prueba las hipótesis científicas. El estudio del método científico es la teoría de la investigación (2). Para el conocimiento científico es esencial, en primer lugar, saber qué se investiga y cómo se investiga. La respuesta al qué descubre la naturaleza del objetivo de la Ciencia y la respuesta al cómo pone de manifiesto la naturaleza del método que se ha seguido.

Las particularidades del método dependen de los rasgos específicos de la materia a investigar, cuyo contenido se refleja a su vez en el método. Este se halla tan íntimamente ligado al conocimiento científico del mundo que cada paso importante en el desarrollo de la Ciencia suele dar lugar a nuevos métodos de investigación. La Ciencia no se reduce a registrar o acumular simplemente hechos, sino que, ante todo, busca su sistematización, generalización e interpretación. De acuerdo con ello los procedimientos fundamentales y más generales de investigación científica son los empíricos y teóricos, los cuales constituyen en su conjunto el método que emplea la Ciencia.

Los medios que se utilizan en la investigación científica son los aparatos, instrumentos, etc., que sirven para estudiar y comprobar experimentalmente el objeto en cuestión y también para fijar y elaborar los resultados obtenidos. La generalización teórica de los datos proporcionados por los experimentos se lleva a cabo con ayuda de la abstracción científica, de los conceptos ; el material empírico acumulado hace necesario revisar las ideas teóricas anteriores e incluso romper con ellas y crear otras nuevas, mediante la generalización de los nuevos datos experimentales obtenidos, pero es imposible realizar ninguna generalización científica sin operar con los conceptos científicos y los procedimientos de la lógica científica.   

La revolución se manifiesta en la Ciencia cuando comienza un cambio radical y una reestructuración de los conceptos previamente establecidos, una revisión de las tesis, leyes y principios fundamentales como resultado de la acumulación de nuevos datos y del descubrimiento de nuevos fenómenos que no tienen cabida dentro de las concepciones precedentes. En la Ciencia contemporánea se han desarrollado nuevos procedimientos y métodos como el método de analogía, el método de formalización, el método de matematización, el método de modelación.

Otro tipo de métodos científicos son los particulares o de las Ciencias particulares. Algunos de ellos sólo tienen valor dentro de los límites de determinadas ramas de la Ciencia ya que están relacionados únicamente con el estudio de sus objetivos propios aunque algunas veces pueden trascender a otras disciplinas. Con frecuencia bajo el nombre de método científico se comprende el conjunto de todos los métodos, procedimientos y formas de investigación (generales, específicos y particulares).

En muchos casos la incomprensión de la interdependencia e interconexión que existe entre los métodos de la Ciencia da lugar a diferentes manifestaciones unilaterales en las concepciones relativas a la cuestión a investigar como la negación en la aplicación de los métodos empleados por una Ciencia, o su aplicación a otra. La Ciencia tiene una forma importante de organización y desarrollo y un modo de expresión de la continuidad en el saber a través de las Escuelas Científicas. En la comunidad científica a través del intercambio de opiniones a lo largo de las discusiones y de los contactos directos, se van modelando las facetas de la razón o surgen las nuevas ideas. La verdad científica surge con frecuencia como resultado de la confrontación de opiniones. El único juez seguro de esta pugna es la práctica.

El conocimiento científico resulta más productivo cuanto mayor es la ramificación que alcanzan los conceptos de la Ciencia. Cuanto más profunda penetra la Ciencia en los detalles, mejor descubre los nexos entre las diferentes esferas de la realidad, lo que produce la integración de los conocimientos científicos. En la comprensión de los procesos reales no se puede subestimar el papel que desempeña la imaginación y la intuición en la investigación científica. Al romper con saltos irracionales el rígido circulo en que nos encierra el razonamiento deductivo, la inducción, basada en la imaginación y la intuición, nos permite llevar a cabo las grandes conquistas del pensamiento ; en ella radica el fundamento de los verdaderos éxitos de la Ciencia (1).

La metodología es normativa en la medida en que muestra cuales son las reglas de procedimiento que pueden aumentar la probabilidad de que el trabajo sea fecundo. Las reglas discernibles en la práctica científica exitosa son perfectibles: no son cánones intocables porque no garantizan la obtención de la verdad; pero, en cambio, facilitan la detección de errores. Si la hipótesis que ha de ser puesta a prueba se refiere a objetos ideales su verificación consistirá en la prueba de la coherencia (o incoherencia) con enunciados previamente aceptados. Si el enunciado en cuestión se refiere a la naturaleza o la sociedad, puede ocurrir, o bien que podamos averiguar su valor de verdad con la sola ayuda de la razón, o que debamos recurrir además a la experiencia.

El análisis lógico (tanto sintáctico como semántico) es la primera operación que debiera emprenderse al comprobar la hipótesis científica, sean Fácticas o no. Los enunciados fácticos no analíticos, tendrán que concordar con los datos empíricos o adaptarse a ellos. Esta es la segunda regla del método científico, y que puede ser enunciada de la siguiente forma: “El método científico, aplicado a la comprobación de afirmaciones informativas, se reduce al método experimental”. El método experimental no envuelve necesariamente experimentos en el sentido estricto del término y puede aplicarse fuera del laboratorio.

Las proposiciones Fácticas generales, es decir, los enunciados referentes a clases de hechos y no a hechos singulares, son difíciles de comprobar. La razón que no hay hechos generales sino tan sólo hechos singulares. Esta es una tercera máxima del método científico: “Obsérvense singulares en busca de elementos de prueba de universales”. El siguiente paso es recurrir a la técnica de planteo del problema, es decir, a las técnicas de diseño de los procedimientos empíricos adecuados. En este proceso debemos empezar por determinar el exacto sentido de nuestra pregunta; y esta es una cuarta regla del método científico: “Formúlense preguntas precisas”.

Luego procedemos a elegir la técnica experimental y la manera de registrar datos y ordenarlos, además del tamaño de la muestra. Aquí encontramos una quinta regla del método científico: “La recolección y el análisis de datos deben hacerse conforme a las reglas de la estadística”. Una sexta regla del método científico rezaría:no existen respuestas definitivas, y ello simplemente, porque no existen preguntas finales” (2).

MÉTODOS TEÓRICOS:

 Toda Ciencia fáctica especial elabora sus propias técnicas de verificación cuyo objetivo es probar enunciados referentes a hechos por vía del examen de proposiciones referentes a la experiencia. Las técnicas especiales, por importantes que sean, no son sino etapas de la aplicación del método experimental, que no es otra cosa que el método científico en relación con la Ciencia fáctica ; y la Ciencia, por fáctica que sea no es un montón de hechos sino un sistema de ideas. Lo peculiar de las Ciencias modernas es que consiste en su mayor parte en teorías explicativas.

Las teorías dan cuenta de los hechos no solo describiéndolos de manera más o menos exacta, sino también proveyendo modelos conceptuales de los hechos, en cuyos términos puede explicarse y predecirse, al menos en principio, cada uno de los hechos de una clase. Las posibilidades de una hipótesis científica, no se advierten por entero antes de incorporarlas en una teoría; y es solo cuando puede encontrársele varios soportes. Al sumergirse en una teoría, el enunciado dado es apoyado -o aplastado- por toda la masa del saber disponible ; permaneciendo aislado es difícil de confirmar o de refutar y, sobre todo, sigue sin ser entendido. Un enunciado fáctico es tanto más fidedigno cuanto mejor está apoyado por consideraciones teóricas.

LA VERIFICABILIDAD DEL CONOCIMIENTO CIENTÍFICO:

Uno de los fundamentos de la Ciencia moderna, pilar de relevancia es la verificabilidad de sus supuestos. Suscribir una afirmación en el campo de la Ciencia basado solo en el criterio del gusto, o porque se considere un dogma inexpugnable, o porque parezca evidente o conveniente es decidir sobre presuntos criterios de verdad que no garantizan la objetividad y el conocimiento objetivo no es la finalidad de la investigación científica. Ese tipo de afirmaciones, al igual que aquellas que fundamentan su veracidad respaldadas en su armonía o no con los supuestos de un maestro o por su incompatibilidad con proposiciones fundamentales de determinadas doctrinas, pertenecen más al campo del dogmatismo que al de la Ciencia. Y dogma es, por definición, toda opinión no confirmada de la que no se exige verificación porque se la supone verdadera y, mas aun, se la supone fuente de verdades ordinarias.

 Por grande que sea la autoridad que se atribuye a una fuente, jamás se la considera infalible, si se aceptan sus datos es solo provisionalmente y porque se presume que han sido obtenidos con procedimientos que concuerdan con el método científico, de manera que son reproducibles por quien quiera que se disponga a aplicar tales procedimientos. En otras palabras: un dato será considerado verdadero hasta cierto punto, siempre que pueda ser confirmado de manera compatible con los cánones del método científico.

Así quienes no deseen que se exija la verificabilidad del conocimiento deben abstenerse de llamar científicas a sus propias creencias, aun cuando lleven bonitos nombres compuestos con raíces griegas (2). La comprobación de nuestras afirmaciones implica también su confrontación con otros enunciados. En la Ciencia se puede especular acerca de hechos inexperienciales, es decir de hechos que en una etapa del desarrollo del conocimiento están más allá del alcance de la experiencia humana; pero entonces está obligado a señalar las experiencias que permiten inferir tales hechos inobservados o aun inobservables.

En lo que respecta a las afirmaciones acerca de los fenómenos sobrenaturales son inverificables, puesto que por definición trascienden todo cuanto está a nuestro alcance y no se las puede poner a prueba con ayuda de la lógica ni de la matemática. Las afirmaciones acerca de la sobrenaturaleza son inverificables no porque no se refieran a hechos sino porque no se dispone de método alguno mediante el cual se podrá decidir cuál es su valor de verdad.

La verificación torna más exacto el significado, pero no produce significado alguno. La posesión de un significado determinado es una condición necesaria para que una proposición sea verificable, pues no se puede pretender comprobar lo que no se entiende. Cuando un enunciado verificable posee un grado de generalidad suficiente, habitualmente se los llama hipótesis científica ; o por otro lado cuando una proposición general (particular o universal) puede verificarse sólo de manera indirecta, es decir, por el examen de alguna de sus consecuencias, es conveniente llamarla hipótesis científica. El núcleo de toda teoría científica es un conjunto de hipótesis verificables.

No hay reglas infalibles que garanticen por anticipado el descubrimiento de nuevos hechos y la invención de nuevas teorías asegurando así la fecundidad de la investigación científica: la certidumbre debe buscarse tan solo en las Ciencias formales. No hay avenidas hechas en Ciencia pero hay en cambio una brújula mediante la cual a menudo es posible estimar si se está sobre una huella promisoria. Esta brújula es el método científico, que no produce automáticamente el saber pero que nos evita perdernos en el caos aparente de los fenómenos.

LA HIPÓTESIS CIENTÍFICA:

Las hipótesis no se nos imponen por la fuerza de los hechos, sino que son inventadas para dar cuenta de los hechos. Las hipótesis, aunque inventadas, siguen ciertas pautas, pero estas son sicológicas antes que lógicas, son peculiares de los diversos tipos intelectuales.

Hay ciertamente reglas que facilitan la invención científica y en especial la formulación de hipótesis:

  1.   El sistemático reordenamiento de los datos.
  2.   La supresión imaginaria de factores con el fin de descubrir las variables relevantes.
  3.   El obstinado cambio de representación en busca de analogías fructíferas.

Las hipótesis científicas pueden formularse por vía inductiva, por analogía, basado en consideraciones filosóficas (1). Las hipótesis científicas están incorporadas en teorías o tienden a incorporarse en ellas; y las teorías están relacionadas entre sí, constituyendo la totalidad de ellas la cultura intelectual. Una hipótesis de contenido fáctico es sostenida por la confirmación empírica de cierto número de sus consecuencias particulares. Tienen soportes científicos y también extracientíficos, los primeros son empíricos y racionales, los últimos son sicológicos y culturales. Así, cuanto más numerosos sean los hechos que confirman una hipótesis, cuanto mayor sea la precisión con que ella reconstruye los hechos y cuanto más vasto sean los nuevos territorios que ayuda a explorar, tanto más firme será nuestra creencia en ella.

La experiencia científica no es pura sino interpretada y toda interpretación se hace en términos de teorías, motivo por el cual la primera reacción de los científicos experimentados ante informaciones sobre hechos que parecerían trastornar teorías establecidas es el escepticismo. Cuanto más estrecho sea el acuerdo de la hipótesis en cuestión con el conocimiento disponible del mismo orden, tanto más firme es nuestra creencia en ella; semejante concordancia es particularmente valiosa cuando consiste en una compatibilidad con enunciados de leyes. Esto es lo que se designa con el nombre de soporte racional de la hipótesis fáctica. Este es el motivo por el cual la mayoría de los científicos desconfían de los informes acerca de la llamada percepción extrasensorial, por que los llamados fenómenos PSI contradicen el cuerpo de hipótesis sicológicas y fisiológicas bien establecidas.

Las teorías científicas deben adecuarse a los hechos, pero ningún hecho aislado es aceptado en la comunidad de los hechos controlados científicamente a menos que tenga cabida en alguna parte del edificio teórico establecido. El soporte racional no es garantía de verdad, si lo fuera, las teorías Fácticas serían invulnerables a la experiencia. Los soportes empíricos y racionales de las hipótesis Fácticas son interdependientes. Los soportes culturales de las hipótesis Fácticas consisten en su compatibilidad con alguna concepción del mundo.

Las hipótesis científicas no crecen en un vacío cultural. Es importante que los científicos sean personas cultas, aunque solo sea para que adviertan la fuerte presión que ejercen los factores sicológicos y culturales sobre la elección, investigación y credibilidad de las hipótesis Fácticas. En resumen, a la hipótesis científica se llega de muchas maneras: hay muchos principios heurísticos, y el único invariante es el requisito de verificabilidad. La inducción, la analogía y la deducción de suposiciones extracientíficas proveen puntos de partida que deben ser elaborados y probados.

LA INVESTIGACIÓN CIENTÍFICA: 

La investigación científica es legal, pero sus leyes -reglas del método científico- no son pocas, ni simples, ni infalibles ni bien conocidas; son por el contrario numerosas, complejas, más o menos eficaces y en parte desconocidas. El arte de formular preguntas y de probar respuestas -esto es, el método científico- es cualquier cosa menos un conjunto de recetas. La investigación es una empresa multilateral que requiere el más intenso ejercicio de cada una de las facultades síquicas y que exige un concurso de circunstancias sociales favorables.

La Ciencia es ciertamente comunicable. Si un cuerpo de conocimiento no es comunicable, entonces por definición no es científico.

El método científico puede resumirse de la siguiente manera:

  1.   Planteo del problema.

1.1. Reconocimiento de los hechos.

1.2. Descubrimiento del problema

1.3. Formulación del problema

  1.   Construcción de un modelo teórico

2.1. Selección de los factores pertinentes

2.2. Invención de las hipótesis centrales y de las suposiciones auxiliares

2.3. Traducción matemática.

  1.   Deducción de consecuencias particulares

3.1. Búsqueda de soportes racionales.

3.2. Búsqueda de soportes empíricos.

  1.   Prueba de las hipótesis

4.1. Diseño de la prueba

4.2. Ejecución de la prueba.

4.3. Elaboración de los datos

4.4. Inferencia de la conclusión.

  1.   Introducción de las conclusiones en la teoría

5.1. Comparación de las conclusiones con las predicciones.

5.2. Reajuste del modelo.

5.3. Sugerencias acerca del trabajo ulterior

EL MÉTODO CIENTÍFICO : EL MEJOR MÉTODO :

Para elaborar conocimiento fáctico no se conoce mejor camino que el de la Ciencia. El método de la Ciencia no es seguro pero es intrínsecamente progresivo, porque es autocorrectivo: exige la continua comprobación de los puntos de partida y requiere que todo resultado sea considerado como fuente de nuevas preguntas. La filosofía científica es la clase de concepciones filosóficas que aceptan el método de la Ciencia como la manera que nos permite: a) Plantear cuestiones Fácticas “razonables” (es decir, preguntas que son significativas, no triviales, y que probablemente pueden ser respondidas dentro de una teoría existente o concebible); y b) probar respuestas probables en todos los campos especiales del conocimiento.

La filosofía será científica en la medida en que elabore de manera racional los materiales previamente elaborados por la Ciencia. Esta favorece la elaboración de técnicas específicas en cada campo con la única condición de que estas técnicas cumplan las exigencias esenciales del método científico en lo que respecta a las preguntas y las pruebas. De esta manera es como puede entenderse la extensión del método científico a todos los campos especiales del conocimiento. También debiera emplearse el método de la Ciencia en las Ciencias aplicadas y, en general en toda empresa humana en que la razón haya de casarse con la experiencia, vale decir en todos los campos excepto en arte, religión y amor.

EL DOGMA ENFRENTADO A LA CIENCIA :

El dogmático vuelve sempiternamente a sus escrituras, sagradas o profanas, en búsqueda de la verdad; la realidad le quemaría los papeles en los que imagina que está enterrada la verdad: por esto elude el contacto con los hechos. En cambio para el partidario de la filosofía científica todo es problemático: todo conocimiento fáctico es falible (pero perfectible), y aun las estructuras formales pueden reagruparse de maneras más económicas y racionales; más aun, el propio método de la Ciencia será considerado por él como perfectible. Por consiguiente el partidario del método científico no se apegará obstinadamente al saber, ni siquiera a los medios consagrados para adquirir conocimiento, sino que adoptará una actitud investigadora, se esforzará por aumentar y renovar sus contactos con los hechos y el almacén de las ideas mediante las cuales los hechos pueden entenderse, controlarse y a veces reproducirse.

No se conoce otro remedio eficaz contra la fosilización del dogma -religioso, político, filosófico o científico- , porque es el único procedimiento que no pretende dar resultados definitivos. El creyente busca la paz en la aquiescencia; el investigador, en cambio, no encuentra paz fuera de la investigación y de la disensión: está en continuo conflicto consigo mismo, puesto que la exigencia de buscar conocimiento verificable implica un continuo inventar, probar y criticar hipótesis. Afirmar y asentir es más fácil que probar y disentir; por esto hay más creyentes que sabios.

De acuerdo con la filosofía científica, el peso de los enunciados -y por consiguiente su credibilidad y su eventual eficacia práctica- dependen de su grado de sustentación y de confirmación. Quienes ignoran íntegramente el método científico no pueden llamarse modernos y quienes lo desdeñan se exponen a no ser veraces ni eficaces (2).

DOCTRINA ESPIRITUAL: CIENCIA ESPIRITUAL.

La Ciencia Espiritual aparece como resultado de la necesidad de conocer, investigar y explicar los fenómenos y efectos de origen puramente espiritual pero que afectan al mundo material y de manera particular al ser humano, al tiempo que se beneficia del apoyo y orientación de fuentes superiores.

Es la respuesta a una inquietud y una necesidad del hombre por conocer sus orígenes más allá de los límites que imponen las teorías puramente materiales y su afán por llegar a explicar su existencia y la razón de ser de su propio accionar e interaccionar, impulsado en parte por la intuición de percibir que somos más que un complejo agregado de átomos, moléculas y tejidos y que tras la armonía de un universo extremadamente complejo y tras la vida misma en la rica explosión de especies  y las leyes que las gobiernan, se esconde una inteligencia cuyos orígenes, esencia y naturaleza escapan a nuestra comprensión a la luz del conocimiento actual.

En esa inquietud que siempre ha caracterizado al ser humano, como súmmum de la inteligencia entre las especies que comparten su entorno, por entender y explicar todo lo que observa y que lo afecta directa o indirectamente, crea la Ciencia como elemento coherente, metódico y eficiente, para adentrarse en el reto de responder a sus inquietudes. La Ciencia, así, empieza a responder a la necesidad de explicar los fenómenos físicos de su medio. Sin embargo, además de los fenómenos físicos, aparecen en la escena de sus inquietudes otro tipo de fenómenos que parecen pertenecer a otro orden diferente al material, y que son percibidos a través de otro tipo de medio o sentido “la mediumnidad”, fenómenos (los espirituales) y sentido (la mediumnidad) que no pueden ser registrados o analizados por aparato alguno lo que genera un escepticismo, a lo cual se le suma el hecho de que esa mediumnidad no parece poder ser desarrollada y utilizada  por todo aquel que voluntariamente lo desee. Estos nuevos fenómenos son los fenómenos espirituales.

Esto que por sus mismas características pareciera salirse del campo de la lógica científica, fue constituyendo un cuerpo de evidencias y conocimientos que lo fueron estructurando como una Ciencia y ha ido evolucionando y enriqueciendo su bagaje teórico, alcanzando un nivel de coherencia que lo pone ad portas de integrar el complejo y serio cuerpo de ramas de la gran familia de las Ciencias. Surge así esta Ciencia, la Ciencia Espiritual, cuyo campo de acción es el mundo espiritual y se abre para el resto del conocimiento humano la posibilidad de conocer e investigar en este campo con posibilidades descomunales, pues por lo conocido hasta ahora, no solo se podrían explicar incalculables fenómenos que afectan el comportamiento humano, sino que alcanzarían hasta los orígenes mismos del universo, de lo que somos nosotros mismos y nos daría la oportunidad de explicar todos los fenómenos materiales más allá de los límites mismos de la materia remontándonos incluso a un pasado que se extiende eones antes de la aparición de la materia.

LA CIENCIA ESPIRITUAL COMO CIENCIA FÁCTICA :

El mundo espiritual es la materia que investiga la Ciencia Espiritual. Pero por su misma definición este mundo está por fuera de los límites mismos de la materia. Siendo así, no es posible registrarlo, percibirlo, medirlo o verlo a través de los elementos y aparatos diseñados para registrar, percibir o medir lo del orden material. Sin embargo, la Ciencia Espiritual, desde un comienzo y en los albores de su formación, encontró en la criatura humana misma los medios para adentrarse en este mundo espiritual y poderlo investigar y estudiar de manera objetiva, esto lo hizo a través de la mediumnidad.

Partiendo de una intención altruista, logró no solo comprobar la existencia del mundo espiritual, sino penetrar en él para conocer su composición y naturaleza descubriendo una serie de leyes, fenómenos y mecanismos que fueron ampliando su conocimiento y determinando la construcción de un lenguaje preciso como parte de su estructura científica básica, pero también de limitaciones fundamentadas en las potenciales acciones de elementos integrantes de este mundo. Se limita, entonces, el trabajo y las prácticas que implicaban penetrar mediumnímicamente en el mundo espiritual basados en este conocimiento y estableciendo estrictos, pero necesarios, condicionamientos. En una analogía que da claridad representaría algo así como quien descubre el uranio pero tiene la fortuna de conocer de entrada el daño potencial que sus radiaciones pueden causar y por lo tanto establece inicialmente una serie de condiciones para poderlo investigar.

En este continuo explorar e investigar el mundo espiritual, se determina y define la existencia de entes de naturaleza (condición) espiritual elevada que aportan un caudal de conocimientos y orientaciones que facilitan navegar por tan complejo mundo detonando de manera sorprendente y acelerada la comprensión de este y permitiendo que muy temprano surjan aplicaciones prácticas de esta Ciencia como tecnologías aplicadas en beneficio del mismo ser, en las llamadas prácticas espirituales. También el conocimiento adquirido permite identificar las primeras leyes que gobiernan el mundo espiritual y su interacción con el mundo material como la ley de la evolución universal, la encarnación, reencarnación, etc., cuya coherencia y lógica permiten esbozar la Teoría Espiritual. 

Pero este conocimiento no es solo una anecdótica recopilación de información infundada. Su verificación se da a diario a través no solo de su coherencia lógica sino de las comprobaciones que los médiums otorgan continuamente en las prácticas programadas y controladas y de las consecuencias mismas de su aplicación.

Importantísimo ha sido también el carácter predictivo que tiene la Ciencia Espiritual. Partiendo del conocimiento de su composición y de las complejas interacciones que se suceden entre el mundo espiritual y el material a través de  mecanismos apenas conocidos, se han podido predecir consecuencias espirituales y materiales en circunstancias especiales, entre otras y específicamente la alteración vibratoria del espíritu ante la práctica de las equivocaciones y la relación específica entre el estado vibratorio espiritual particular y la actitud proclive hacia determinadas inclinaciones de tipo vicioso o equivocado en términos generales, etc., o el aumento de brillo espiritual como resultado de la práctica armónica del amor y/o Bien en su conjunto, la muerte física y su perfecta relación con la salida o desencarnación de su elemento espiritual y muchas otras.

Siendo la mediumnidad la (hasta ahora) única forma de acceder al mundo espiritual, la Ciencia Espiritual de continuo trabaja, a través de sus Escuelas, donde se ancla la organización y control de su estructura, para estimular en sus miembros -librepensadores de toda índole, capacidades y niveles- el desarrollo y capacitación de este particular sentido. Con una normatividad seria y coherente las múltiples escuelas dedicadas al estudio y practica de la ciencia espiritual diseminadas por todo el mundo, se dedican básicamente a la enseñanza y práctica (aplicación tecnológica) de sus conocimientos, y en forma más reducida a la investigación, aunque hasta ahora más inclinada hacia la recopilación descriptiva.

Dentro de la clasificación de las Ciencias, la Ciencia Espiritual es una Ciencia fáctica pues confirma sus conjeturas no solo en la observación, sino también en la experimentación aunque con las limitaciones mencionadas ya en el primer párrafo de este punto, su objeto de estudio aunque para algunos sería ideal por su naturaleza, es en realidad un ente real y tangible y por ende accesible.

La Ciencia Espiritual difícilmente podría decirse que guarda coherencia con enunciados anteriores, pues es pionera en este campo como Ciencia, pero si conserva una coherencia con su propio conocimiento desde su incipiente formación hasta la actualidad en que ha alcanzado un gran desarrollo. Como Ciencia fáctica, los enunciados de la Ciencia Espiritual, han logrado la verificación no solo a través de la observación directa por medio de la mediumnidad, sino a través de las consecuencias particulares de estas (en sus prácticas, etc.).

Por su particular naturaleza y las limitaciones impuestas por las consecuencias mismas de su objeto de investigación (el mundo espiritual y específicamente los riesgos que ofrece el mundo espiritual equivocado), las posibilidades realizar sus prácticas en cualquier lugar incluida la exploración e investigación a discreción del investigador utilizando la mediumnidad, han sido más bien controladas y restringidas a un grupo pequeño y -como es lógico y pasa en cualquier Ciencia- capacitado teórica y mediumnímicamente (además del requisito de su condición espiritual), lo que sin embargo no obsta para que eventualmente se puedan programar practicas mediumnímicas de comprobación en cualquier lugar bajo la supervisión y control de alguno de sus directores más preparados.

Por ello, la Ciencia Espiritual ha dedicado más tiempo a la aplicación tecnológica de sus conocimientos (prácticas espirituales) que a la investigación, pues en el contexto de la Ciencia Espiritual, las prácticas son fundamentales para allanar el camino a través de la adecuada preparación espiritual de sus miembros antes de su incursión en ese complejo mundo espiritual.

Es de anotar que solo en algunas escuelas dedicadas al estudio del fenómeno espiritual los conocimientos se han revisado, corregido, modificado o revaluado de continuo, a la luz de nuevos hechos y pruebas. Sin embargo, la mayoría de instituciones, especialmente las de corte kardeciano son muy renuentes a cualquier modificación o actualización de los escritos originales del fundador del movimiento  espiritista Allan Kardec.

A pesar de los prejuicios que han antecedido a la Ciencia Espiritual en su organización actual como Ciencia es racional pues no basa sus conocimientos en apreciaciones,  sensaciones o pareceres sino en conceptos, juicios y raciocinios, evidencias y pruebas mediumnimicas; sus ideas y conceptos se organizan en sistemas de ideas que guardan una relación de lógica y armonía capaz de ser base para la creación de nuevas ideas y conceptos que enriquecen su conocimiento conceptual y sus prácticas.

La Ciencia Espiritual es objetiva y busca la verdad fáctica, pues verifica de continuo que sus enunciados se adapten a los hechos ya sea como fenómenos observables y comprobables a nivel espiritual como también a través de sus consecuencias registrables a nivel material como “consecuencias” particulares de ellos y que se repiten bajo circunstancias similares, lo que estructura su reproducibilidad.

Como Ciencia, la Ciencia Espiritual:

  • Posee claridad frente a su objeto de estudio (el mundo espiritual) y lo que de él quiere investigar.
  • Ha seguido un proceso continuo que la ha traído desde el conocimiento elemental y sencillo hasta uno complejo y profundo, en un proceso en el que permanentemente se han revaluado conceptos y conocimientos para ser mejorados o descartados.

 

  • Ha mantenido fidelidad en sus definiciones y conceptos, conservando una coherencia conceptual fundamental en su proceso de estructuración como Ciencia.

 

  • Como Ciencia nueva, ha tenido la necesidad de crear su propio lenguaje para definir y describir los hallazgos en el mundo espiritual.
  • Ha conservado una exactitud general y aunque no es posible aplicar los parámetros de medición del mundo físico al orden espiritual, por razones demás lógicas que radican en la diferencia de sus objetos de estudio, si ha procurado extrapolarlas en aproximaciones lo más fiel posible. Esto no descarta sin embargo, que en su proceso de desarrollo como Ciencia, se puedan medir físicamente consecuencias particulares de fenómenos, hipótesis y leyes espirituales o desarrollar un sistema de medidas precisas acorde con el objeto de estudio.
  • La Ciencia Espiritualcontinuamente publica sus hallazgos, y en la medida que su expansión como Ciencia lo vaya requiriendo hará uso de los complejos y vitales mecanismos de divulgación de otras Ciencias para llevar sus conocimientos a la palestra del razonamiento científico, donde se enriquecerá   con los aportes, cuestionamientos y sugerencias de otras Ciencias, que permitan en un sano intercambio ampliar sus horizontes y mejorar sus técnicas. Comprendida claramente su teoría y conocidos en detalle sus supuestos, la verificabilidad independiente surgirá como máxima garantía de su objetividad.  Por lo pronto el conocimiento adquirido hasta la fecha sobre la composición y dinámica del mundo espiritual establecen fuertes limitaciones y restricciones al uso indiscriminado de las mediumnidades y en general de sus prácticas, pero no las impide.
  • Cumplidos los condicionamientos naturales que establece el conocimiento para entrar en el campo espiritual a través de la mediumnidad, su aplicación por parte de científicos serios se convertirá tal vez en una de las pruebas más importantes y fundamentales de esta Ciencia. Cualquier científico, en cualquier parte del mundo utilizando los método propios de la Ciencia Espiritual(la mediumnidad y las prácticas espirituales) podrá, sin lugar a dudas, confirmar sus supuestos y hacer sus propias observaciones y experimentaciones con lo cual la Ciencia Espiritual y en general la Ciencia va a ganar, no sólo confirmando novedosísimas teorías de un campo completamente diferente (al material) sino abriendo el camino hacia una línea de investigación de consecuencias insospechadas para el hombre y su futuro en general.
  • La Ciencia Espiritualbusca la verdad, pero a través del método científico (aunque limitado hasta la actualidad resultado natural por tratarse de una ciencia joven que aun está en el proceso de estructuración), sin dogmatismos ni fanatismos, sino con razonamientos y métodos científicos, pues es la Ciencia y sus métodos la única garantía de que el conocimiento no se vuelva sectario y tampoco caiga en el oportunismo destructor, y, menos en el dogmatismo.
  • La Ciencia Espiritualen su proceso de evolución ha logrado una importante organización tanto de su estructura física como Escuela, como de sus conceptos y conocimientos con una gran masa de conocimientos relacionados de manera lógica, todos encausados a ampliar la comprensión, definición y alcances de su núcleo fundamental: La Teoría Espiritual.

EL MÉTODO DE INVESTIGACIÓN CIENTÍFICA DE LA CIENCIA ESPIRITUAL:

La Ciencia Espiritual emplea como herramienta principal en su investigación la mediumnidad. Esta es la que permite captar, conocer y comprobar no solo la existencia del mundo espiritual, sino también su estructura, interacción y acción sobre el mundo material. Pero dentro del conocimiento de esta Ciencia, se ha reconocido una manifestación física de las acciones de origen puramente espiritual, lo que lleva a que la Ciencia Espiritual sí pueda llegar a utilizar los métodos, aparatos e instrumentos de distintas disciplinas científicas del orden material para llegar a detectar , cuantificar y comprobar sus efectos. Esto hace de la Ciencia Espiritual una Ciencia con un amplio espectro pues se adentraría en ramas de la Ciencia como la física, la biología, la química, la sociología, la sicología, la antropología etc.

En la medida que los conocimientos recogidos por la Ciencia Espiritual se vayan confirmando y puedan llegar a ser aceptados sin reparo de método u objetividad se irá gestando una verdadera revolución científica, pues con ello se estarán generando cambios radicales en la concepción del mundo y se estará dando a la Ciencia y a los científicos nuevos fenómenos y conceptos que no cabían ni se habían considerado dentro de toda la estructura teórica manejada hasta el momento por las ciencias formales. En particular, la formalización de la teoría espiritual estará abriendo el camino para la concepción científica de toda una nueva gama de fenómenos que antes no eran considerados por la ciencia o no podían ser investigados simplemente porque no existía una teoría científica con la cual considerarlos.

La publicación de los descubrimientos de la Ciencia Espiritual, a través de una revista periódica podrá enriquecer muchísimo su credibilidad. Hasta ahora la actualización y divulgación se realiza a través de cartillas, folletos y libros, que igualmente son válidos y han permitido a los practicantes y estudiosos de esta disciplina mantenerse actualizados. Hay que reconocer que por el momento la confrontación de ideas poco se ha dado al interior de la Ciencia Espiritual y es tal vez por el peculiar origen de muchos de sus conocimientos y el hecho de que muchos de ellos sean más de tipo descriptivo, aunque no hay que olvidar que la captación de estas descripciones guarda una estrecha relación con la capacidad intelectual del mediador (médium) e incluso su condición espiritual. Pero es por esto que precisamente se revisan constantemente los resultados de estas prácticas y en su oportunidad se modifican, amplían, aclaran o cambian por descripciones o concepciones más precisas con lo cual se está reduciendo al mínimo el factor subjetivo que pueda haber sido introducido.

Luego del vertiginoso avance que ha experimentado la Ciencia Espiritual, se vislumbra en un futuro no muy lejano la ramificación como necesidad práctica de especializar el estudio e investigación de los fenómenos espirituales, con el surgimiento de disciplinas como la sociología espiritual, la física espiritual, la biología espiritual, la antropología espiritual, etc., con lo cual se podrá alcanzar mayor desarrollo del conocimiento de esta Ciencia al tiempo que logrará de forma más rápida la integración de su conocimiento a otras disciplinas, a la vida práctica y al medio académico.
La aceptación o no de los hechos y postulados de la Ciencia Espiritual, desde la perspectiva científica, será posible en la medida que este incorporado dentro del conjunto teórico preestablecido. Pero la Ciencia Espiritual es una Ciencia relativamente nueva, y no tiene asidero ni respaldo en conceptos o teorías anteriores, solo se basa en sus propios argumentos y en la lógica, objetividad y verificabilidad de sus hallazgos.

LA INVESTIGACIÓN CIENTÍFICA ESPIRITUAL 

Dentro de los conocimientos alcanzados por la Ciencia Espiritual está el descubrimiento de una poderosa influencia ejercida por el mundo espiritual equivocado sobre las personas (espíritus encarnados), animales y plantas y en forma menos notoria sobre la materia en general, considerando que esta está compuesta de elementos de origen espiritual modificados y que a ella se asocian elementos espirituales en ese estado. El efecto directo e importante sobre las “personas” limita, altera o afecta su normal desarrollo sicológico, llegando incluso a afectar su estado físico a través de acciones bien definidas, conocidas y comprobadas. Este efecto, que fue de los primeros conocidos por la Ciencia Espiritual, estableció una limitante importante para la apertura total en la utilización de la mediumnidad para la investigación de los fenómenos espirituales. Por ello es que sus prácticas y, por supuesto, también sus procedimientos experimentales, se hacen bajo condiciones muy particulares y en sitios específicos por lo que la verificación independiente ha sido casi inexistente.

En la actualidad, se puede pensar en una apertura mayor y en la disponibilidad de utilizar la mediumnidad como método de investigación y en ampliar el circulo de quienes puedan acceder a su uso , claro está, respaldados con proyectos sólidos, bien estructurados y enmarcados dentro del estricto rigor científico que aseguren un principio ético y positivo en sus prácticas lejos de cualquier experimentación caprichosa o con fines mercantilistas y equivocadas que expongan peligrosamente a sus ejecutores.

La Ciencia Espiritual, de acuerdo con lo expuesto se enmarca dentro de las Ciencias como una Ciencia fáctica, y como Ciencia en evolución espera en poco tiempo ampliar sus fronteras con trabajos y propuestas cada vez más ajustadas al moderno concepto de las Ciencias actuales, con lo cual estará ganando la humanidad al encontrar en sus postulados, descubrimientos, hipótesis, leyes y teorías, conocimientos profundos que impulsarán ese incesante deseo de conocer cada vez mejor su mundo : el que puede percibir materialmente y aquel otro que también puede percibir a través de su mediumnidad, el mundo espiritual.

 SUGERENCIAS PARA AJUSTAR EL TRABAJO DE PRODUCCIÓN CIENTÍFICO DE LA CIENCIA ESPIRITUAL A LA ESTRUCTURA ACTUAL DE LAS CIENCIAS :

 No existiría razón ni justificación para marginar a la Ciencia Espiritual del camino seguido tan exitosamente por otras Ciencias. La historia y la confrontación permanente de los hallazgos de estas ciencias nos han confirmado que en su proceso evolutivo estas y sus métodos han demostrado ser la forma más lógica, coherente y veraz de alcanzar un conocimiento cierto en cualquier campo en el que se aplique. Si bien es cierto que su desarrollo y aplicación se ha circunscrito casi siempre a la investigación de fenómenos materiales (excepto los abstractos ideales como las matemáticas), no implica ello que su metodología y postulados no tengan validez para la Ciencia Espiritual.

Creemos que todo aquello que ha traído progreso a la humanidad ha surgido como consecuencia de una firme intención positiva que solo puede emanar de fuentes superiores (no del error) y siendo el camino de la Ciencia el que más puertas le ha abierto al hombre para comprender mejor su pasado, presente y futuro, para solucionar sus problemas inmediatos y futuros, y el que finalmente ha consolidado al ser humano en la senda segura de su evolución material aunada por su puesto a la espiritual, no debemos temer poner la Ciencia Espiritual entre sus disciplinas.

Si queremos llegar a ser una verdadera y seria alternativa ideológica y científica para el ser, debemos procurar ser concretos, confiables y veraces en nuestras afirmaciones y esto se logra solo ajustados a las serias premisas de la Ciencia, y en un mundo donde el error sutilmente disfraza mentiras y fantasías de realidad generando un clima de escepticismo, no podemos siquiera permitir que esta Ciencia pueda ser clasificada como un dogma, o tan siquiera como una seudociencia y mucho menos como religión. Es muchísimo lo que la Ciencia Espiritual ha progresado desde su formalización pero también es mucho el terreno que nos llevan las demás Ciencias.

Estas son algunas de las sugerencias que pueden contribuir a una imagen más científica acorde con los cánones actuales de la Ciencia para la CIENCIA ESPIRITUAL:

  1.   Creación de Comités Asesores:

 

Es fundamental que los exponentes de la Ciencia Espiritual estructuren un órgano de carácter científico que supervise, sugiera, corrija, evalúe y avale los trabajos de producción científica de la Ciencia Espiritual. Ello cobija no solo a trabajos planteados como proyectos sino también a las prácticas de rutina (como las fiestas espirituales). En el caso particular de estas últimas no para controlarlas ni modificarlas sino para disponer de lo necesario de tal forma que lo recogido en ellas sea inobjetable desde el punto de vista del método científico. Por ejemplo: Cuantos médium videntes deben participar en la práctica, la evaluación de cada uno (para respaldar su objetividad), la descripción independiente de cada médium y la posterior comparación de sus descripciones y otras condiciones propias de la práctica que deben ser objeto de un amplio estudio previo.

Concretando dicho comité científico podría estar integrado por:

  1. a)Un Comité Científico: un cuerpo de profesionales en todas las áreas del conocimiento (Medicina, Biología, Física, Química, Sociología, Antropología, Sicología, Matemáticas, y en general de los profesionales más capacitados con que pueda contar la institución) que, en lo posible, posean experiencia en investigación y que, sería importante, posean trabajos publicados en sus áreas, que sean practicantes activos y posean sólidas bases teóricas y prácticas de la Ciencia Espiritual. Estos tendrían la enorme responsabilidad de:
  2. Establecer una rigurosa metodología (avalar la ya existente, sugerir modificaciones a esta o proponer una nueva) para todas las actividades que se constituyan en potencial fuente de información nueva que entre a enriquecer el cuerpo teórico de la Ciencia Espiritual.  Esto no implica necesariamente interferir con las prácticas ya establecidas en cada institución, se refiere más a los ajustes de tipo procedimental, como el ejemplo ya propuesto.
  3. Revisar que las propuestas de investigación se ajusten a la metodología Científica para evitar sesgos que le quiten peso a los resultados obtenidos.
  4. Supervisar que dichos trabajos sean éticamente ajustados.
  5. Asegurar que los proyectos tengan un sólido respaldo teórico tanto desde la perspectiva de la teoría Espiritual como de la rama del saber dentro de la cual tenga relación (si es que da lugar a ello).
  6. Que el diseño experimental sea viable y conduzca realmente a los objetivos propuestos.
  7. Eventualmente uno o varios de sus miembros podrían actuar de Directores o codirectores de proyectos.

Una vez realizado el trabajo, proyecto o práctica descriptiva, este mismo comité (o en su defecto otro nombrado para tal fin) actuaría como comité editor asegurándose que la presentación formal de los resultados de estas investigaciones se ajusten en rigor a lo esperado para una publicación científica.

Dada la reticencia que seguramente va a generar en los científicos formales los trabajos relacionados con Ciencia Espiritual, debemos pensar en poseer inicialmente una revista de carácter Científico especializada para publicar nuestros trabajos y conocimientos (ver siguiente punto).  Sin embargo no debemos descartar la posibilidad (tal vez no tan lejana) de que trabajos realizados con todo el rigor científico puedan eventualmente ser aceptados por revistas científicas de gran prestigio. Los alcances de algo así serian insospechados con gigantescos beneficios para la difusión y consolidación de la Ciencia Espiritual como rama del saber entre el contexto de las Ciencias Modernas.

  1. b)Un Comité Espiritual: un grupo de Directores activos de la Institución que posean sólidas bases teóricas y prácticas de la Ciencia Espiritual, con amplitud de criterio, dinámicos y con espíritu progresista (que no teman caminar hacia adelante).

Este grupo de Directores tendrá la enorme responsabilidad de revisar las propuestas en el área de investigación espiritual, aprobar y/o sugerir modificaciones u objetarlas de acuerdo con los cánones de la filosofía de la institución, y que de avalarlos, se encarguen de nombrar al grupo de personas preparadas y capacitadas para el desarrollo del trabajo, supervisar y dirigir las prácticas ( en el caso que el proyecto de investigación presentado implique la realización de alguna práctica como fluido, utilización de la mediumnidad, etc.) y respaldar los resultados finales obtenidos. Igualmente podría participar en la revisión del escrito final antes de su publicación.

  1. c)Un Comité Asesor: opcionalmente, pueden incluirse un grupo de profesionales simpatizantes que puedan servir de apoyo profesional en lo que respecta al manejo metodológico de los proyectos, manejo estadístico, interpretación de resultados, etc. para cubrir áreas donde la escuela en particular no cuente con el personal adecuado. Si Los miembros del grupo “a” cumplen simultáneamente con los requisitos del grupo “b” se lograría un interesante resultado práctico.

Para mayor claridad, un ejemplo:

Caso 1:

Supóngase que se desea indagar las diferencias que pueden generarse espiritualmente cuando un cultivo de células fibroblásticas normales (tejido conjuntivo), son sometidas al efecto de mutágenos químicos (por ejemplo la nitrosoguanidina) hasta su transformación maligna. El investigador entonces escribe un proyecto de investigación bien estructurado teóricamente (material y espiritualmente), el proyecto pasa al comité científico que lo revisa, corrige o descarta. Si fuera aprobado, entonces la institución deberá nombrar un grupo de médiums que van a colaborar en la práctica de descripción de los fenómenos que se quieren investigar razón por la cual deberán también tener una capacitación mínima ideal y una evaluación que asegure su objetividad. Igualmente se deberá escoger el sitio donde se quiere realizar el trabajo y, de ser necesario, establecer las condiciones previas como instalar un laboratorio provisional o permanente en las instalaciones de la institución, etc. Finalmente si el trabajo se realiza con todo el rigor científico, la comunidad científica no podrá negar la objetividad de los resultados obtenidos y aunque tal vez no los acepte de entrada sí, por lo menos, consideraran sus resultados.

Caso 2: 

Un investigador desea evaluar el efecto del fluido espiritual o pases sobre un grupo de enfermos de cáncer. Presenta su proyecto, su revisión bibliográfica, sus hipótesis, la metodología, el tratamiento estadístico y una vez avalado y aprobado, se realizará el trabajo por ejemplo en el salón de alguna de los centros en un pabellón para enfermos de cáncer de algún hospital. Entonces se nombrará a los miembros que van a realizar el fluido o pase, etc., y una vez publicado sus resultados serán importantísimo en la educación de los miembros de la institución y quienes ajenos a ella desean conocerlos. Y así se podría dar muchos más ejemplos de investigación en Ciencia Espiritual.

Se es consciente que este tipo de propuestas implican cambios de mentalidad y actitud profundos en la institución, pero también se entiende que como Científicos no podemos ser inferiores al reto histórico que nos corresponde como espiritistas ni tampoco ser inferiores al descomunal esfuerzo que el Bien ha realizado para que este conocimiento fundamental en el futuro de la humanidad llegue a todos con el peso de la claridad y la verdad que sus principios sustentan.

Ajustar la Ciencia Espiritual a los parámetros de la Ciencia moderna no es caprichoso. Pues ha sido la Ciencia, expresión de inteligencia y por ende fruto de la labor del Bien, la que le ha dado a la humanidad las herramientas y los conocimientos que han liberado su mente de los dogmas y los prejuicios y la han acercado de manera sutil a la comprensión del complejo mundo que habitamos a través del descubrimiento de las leyes emanadas de la inteligencia suprema, Dios.

  1.   Demostración Científica De La Existencia De La Mediumnidad:

La ciencia espiritual adquiere existencia por el hecho mismo de la existencia del mundo espiritual y de los fenómenos espirituales. Esta afirmación se respalda en los resultados de investigaciones y verificaciones utilizando la mediumnidad como herramienta de investigación, así que prácticamente toda la certeza de la ciencia espiritual se basa fundamentalmente en la posibilidad de demostrar científicamente la existencia de la mediumnidad. Si bien la mediumnidad es una condición particular asociada con un órgano de carácter espiritual como la mente y por lo tanto fuera de la verificación directa a través de los aparatos y métodos de las ciencias materiales, su existencia y veracidad puede todavía ser sometida al aval científico a través del método científico.

Se trata de utilizar dos Manifestaciones Mediumnímicas (MM.) diferentes, la parlante y la vidente, para verificar su verificación reciproca. Toda vez que ambas MM están bajo el control consciente del médium estas pueden ser utilizadas para que observadores externos las modifiquen bajo parámetros de diseño experimental de tal forma que permitan su comprobación reciproca. Un ejemplo sencillo seria por ejemplo la utilización de 5 médium videntes y 5 parlantes. El investigador entonces determina de antemano que médium parlantes desea que incorporen o no espíritus, lo cual deberá ser determinado por los videntes que desconociendo las decisiones del investigador deberán a través de la videncia determinar cuáles medios han incorporado y cuáles no. Este sencillo experimento repetido muchas veces puede generar un grado de certidumbre enorme que fácilmente avalaría la existencia de estas manifestaciones mediumnímicas.

  1.   Creación de una Revista de Divulgación Científica Espiritual:

Crear un órgano de difusión del conocimiento de la Ciencia Espiritual a través de una revista de divulgación científica de publicación bimensual, mensual de acuerdo con la dinámica de la realización de trabajos de investigación. Esta revista estaría a cargo de un comité editor cuya función consistiría entre otras en:

  1. a) Establecer las pautas de forma, contenido y extensión de los artículos resultado de las   investigaciones.
  2. b) Supervisar el preciso uso del lenguaje en los escritos.
  3. c) Regular no solo el principio ético de la propuesta sino también su objetividad, diseño experimental, etc.
  4. b) Revisar los trabajos finales que igualmente podrían ser publicados en alguna otra revista especializada, para que dichos trabajos tengan la máxima aceptación en sus resultados. Esto también otorgaría la oportunidad de que las teorías, hipótesis y en general los hallazgos de esta Ciencia fueran sometidos al escrutinio y análisis de científicos de todas partes con lo cual no solo se estaría enriqueciendo con sus aportes sino también afianzando ante la aceptación general. El comité podría ser integrado por las personas ya detalladas en el punto anterior.

La revista debe tener un diseño de vanguardia, ajustada a parámetros actuales, inscrita en el compendio  mundial de publicaciones para que pueda llegar a ser consultada en cualquier parte del mundo. Así de ser necesario debe apelarse a la asesoría de expertos en estas áreas.

  1. 3.  Creación De Un Reglamento Para La Investigación Espiritual:

La Ciencia Espiritual debe procurar que todas sus afirmaciones surjan como consecuencia de propuestas estructuradas previamente en proyectos ajustados al método científico y que todo análisis especulativo tenga un sólido sustento en los conceptos y concepciones predefinidas y conocidas, respaldadas en citas bibliográficas (de la Ciencia Espiritual o de otra Ciencia) que le den peso a sus afirmaciones. En este aspecto debe ser fundamental que sus afirmaciones estén en concordancia con probadas leyes conocidas, y  si por alguna razón sus conclusiones llevan a contradicciones con estas entonces deberán ofrecerse los argumentos y las evidencias sólidas sobre las cuales se sustentan tales afirmaciones todo dentro de un criterio de objetividad que sin recurrir a las apreciaciones personales o la fe como único argumento subestimen el carácter científico tanto de esta Ciencia como de sus posibles críticos y de otras disciplinas científicas. Recordemos que afirmaciones extraordinarias requieren de evidencias extraordinarias.

Mantener coherencia de términos:

La Ciencia Espiritual, como Ciencia nueva y referente a un campo todavía no aceptado por la Ciencia formal, basa su credibilidad y aceptación por la coherencia que tiene con sus propios principios preestablecidos y las consecuencias de estos (y por supuesto con sus propias teorías), por lo tanto es fundamental que posea una estructura teórica clara, concreta, ordenada, coherente y veraz, y esto se logra ajustando todas sus prácticas, experimentos, comprobaciones, descripciones y publicaciones al método científico sin perder la consistencia de sus términos y sus afirmaciones, la precisión es fundamental para alcanzar la coherencia y la objetividad.

Preparar A Sus Médium y Directores:

En el proceso de investigar y ampliar el conocimiento dentro del campo de acción de la Ciencia Espiritual, debe considerarse que como principio de la Ciencia, las hipótesis y postulados científicos, no crecen en un vacío cultural. De allí la imperiosa necesidad de que quienes se dediquen a la tarea de investigar y adentrarse en las fronteras del conocimiento en esta Ciencia deben ser personas cultas, no solo para sacar provecho de los mínimos detalles que pueden significar gigantescos progresos en ese proceso de comprender e interpretar los resultados sino como garantía de objetividad y credibilidad. Esto no es excluyente sino conveniente. De cualquier forma la doctrina espiritual tiene dos elementos: La Ciencia Espiritual y la utilización de sus hallazgos como aplicaciones tecnológicas de este conocimiento (las prácticas espirituales), ya sea en una, en la otra o en ambas todos tenemos un papel fundamental que realizar.

Ajustar La Imagen las escuelas y centros de estudio espiritual al concepto científico y no Religioso:

La Ciencia Espiritual, debe, cuanto antes, alejarse de cualquier posible vinculación o asociación con ideologías religiosas. No podemos aceptar ni dar pautas para que así sea. Debemos evitar al máximo las posiciones dogmáticas y es fundamental que trabajemos en función de educar a todos los discípulos en la clara comprensión de que somos una Ciencia, que nada de lo que sostengamos pueda ser interpretado como dogma y todo lo que sustentemos este respaldado por los hechos y las evidencias, que igualmente ninguna de nuestras verdades son verdades finales y que todo es susceptible de ser cuestionado y verificado. Así, dentro de esta filosofía científica, nada es definitivo. Ni siquiera las oportunísimas y complejas videncias aclaratorias e ilustrativas entregadas por espíritus de bien en las distintas prácticas.

Al discípulo hay que educarlo en función de esta concepción realista de la Ciencia, y esto no significa que dudemos de las videncias o las informaciones del Bien, pero si debemos ser conscientes que la mente humana representa un poderoso filtro que no importa que tan objetiva pretenda ser siempre condiciona lo que ve (o percibe) a la interpretación acorde con sus conocimientos, posturas y creencias personales. Recordemos el sencillo juego de mirar las nubes y describir lo que vemos, a pesar de ser la misma nube es frecuente que veamos cosas diferentes. Ahí es donde la ciencia y su método se tornan importantes para ajustar los datos a la máxima objetividad que es lo que finalmente nos aproxima a la verdad.

CONSIDERACIONES FINALES:

Desde los albores de la civilización, el hombre siempre manejó la idea empírica de la existencia de Dios y el mundo espiritual. En la medida que sus conocimientos se fueron enriqueciendo a través de la experiencia y la racionalización de los fenómenos que lo afectaban, surgió la Ciencia como detonador de primer orden de su cultura y progreso. Infortunadamente, también fueron muchos los siglos en los cuales la idea de Dios, su imagen y su doctrina fueron reclamadas por las religiones imperantes, apropiándose de su imagen y reclamando el derecho a ser sus intérpretes e intermediarios.  La Ciencia y la Religión, pasaron así muchos siglos entremezcladas en un confuso cruce de caminos, donde lo que no podía explicar la Ciencia era explicado con insulsas aproximaciones religiosas.

En la medida que la Ciencia fue progresando a ritmos cada vez mas acelerados y sus explicaciones y aproximaciones a los hechos del mundo y de la vida fueron alcanzando valor objetivo a través de las comprobaciones y la verificación en la experiencia, las religiones fueron perdiendo terreno y peso y dejaron de ser verdades absolutas e incuestionables para pasar a ser principios dogmáticos. En todo este proceso de pérdida de credibilidad y valor de las religiones, la imagen de Dios y de lo espiritual, que continuaba amarrado a ellas, también comenzó a perder terreno entre las alternativas de importancia para el hombre. Y el proceso avanza a ritmos cada vez más altos.

Las religiones han intentado por todos los medios actualizarse, eliminando de sus escritos elementos de seudoconocimiento que contradijeran las evidencias cada vez más abultadas de las ciencias (como que la tierra es plana, o que el sol gira alrededor de la tierra), e incluso dando aperturas que aparentan una supuesta actualización a los tiempos modernos. Y aunque les ha permitido sobrevivir hasta la era actual, la realidad es que las religiones van en una franca carrera hacia su extinción.

Un fenómeno interesante se ha presentado, cuando el hombre moderno y principalmente quienes han recogido las banderas del progreso y la credibilidad, es decir el hombre de Ciencia, han tenido que abordar la existencia de Dios y de lo espiritual, han encontrado que los “únicos” argumentos y pruebas están en las religiones. Y la consecuencia era lógica. Si Dios es solo principios dogmáticos y actos de Fe sin fundamento, si la credibilidad en Dios se basa solo en los postulados religiosos y no científicos, entonces “Dios no existe”. Conclusión de la gran mayoría de científicos en la actualidad, e idea que infortunadamente se ha popularizado respaldada por la credibilidad de estos.

¿Cuál puede ser entonces la solución a un problema tan importante?

La Ciencia Espiritual.

Porque la Ciencia Espiritual, como Ciencia, si tiene los argumentos, las evidencias, pero sobre todo los métodos, que sin subestimar al pensamiento científico puede entregarle al hombre moderno las evidencias no solo de la existencia de un mundo espiritual y todo lo que se relaciona con él, sino la existencia de Dios mismo.

Lograremos así liberar al hombre de las ataduras de las religiones que se apropiaron por tantos siglos de la imagen de Dios y estaremos al mismo tiempo ofreciéndole a las generaciones presentes y futuras un camino objetivo, veraz, lógico y coherente para llegar a Dios; donde su formación científica no tendrá que reñir con conceptos anacrónicos y Dios podrá ocupar el lugar de primerísimo orden que su misma naturaleza ya ocupa en la existencia. Esta propuesta busca contribuir en algo al desarrollo de la Ciencia Espiritual.

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