Después de la Muerte: El alma de los malos

Eh aquí una cita de El Cielo y el Infierno de Allan Kardec, es mucho lo que podemos aprender de la vida espiritual con las comunicaciones mediumnímicas obtenidas por médiums colaboradores del autor, en este caso la cruda descripción que hace un espíritu guía de los sufrimientos de un espíritu luego de llevar una vida solo para el cuerpo.

 

“¿sabéis cuál es la situación de estos hombres de vida enteramente sensual, que no han dado a su espíritu otra actividad que la de inventar sin cesar nuevos goces? La influencia de la materia les sigue más allá de la tumba, y la muerte no pone un término a sus apetitos, que su vista, tan limitada como en la Tierra, busca en vano los medios de satisfacer. Como nunca buscó el alimento espiritual, su alma está errante en el espacio, sin objeto, sin esperanza, presa de la ansiedad del hombre que no tiene ante sí más que la perspectiva de un desierto sin límites. La nulidad de sus ocupaciones intelectuales durante la vida del cuerpo trae naturalmente la nulidad del trabajo del espíritu después de la muerte. No pudiendo satisfacer el cuerpo, no le queda nada por satisfacer al espíritu. De ahí un mortal fastidio del cual no ven el término, y preferirían la nada. Pero la nada no existe. Han podido matar el cuerpo, pero no pueden matar el espíritu. Es preciso, pues, que vivan en esos tormentos morales, hasta que vencidos por el cansancio se decidan a elevar su mirada hacia Dios.”

 

Reflexión de la Teoría Espiritual:

 

Si bien es cierto que el espíritu es distinto y puede existir separado del cuerpo, la gran verdad que se revela de todos los ejemplos analizados es el poderoso efecto de la experiencia física sobre el espíritu mismo sumado a la fuerte influencia de los componentes espirituales del cuerpo sobre el alma misma.

 

Es una gran verdad que el espíritu crea su propia realidad y si tal realidad está influenciada por las experiencias físicas entonces el espíritu se enfrenta a la contradicción de ser un alma que se cree el cuerpo y que por lo tanto aun necesita de las actividades, los lugares y las rutinas de la vida física para existir.

 

“La influencia de la materia lo sigue mas allá de la tumba” es una verdad mas cierta para quienes viven para el cuerpo y para saciar sus necesidades físicas a cualquier precio, no solo en lo que respecta al instinto sexual que es uno de los más poderosos, sino también para aquellos que se han absorbido por la necesidad del poder, de la dominación, de la lujuria, de la adulación, etc. Estos seres, espíritus que un día encarnaron sabiéndose espíritus no solo parecen sepultar en el fondo de su inteligencia su condición de espíritus sino que la reemplazan con la firme convicción de que ahora son el cuerpo y de que tras la muerte no queda nada y todo cesa. Pero eh ahí la ironía de la existencia, muerto el cuerpo, al sentirse aun conscientes de sí mismo, no pueden aceptar su muerte y continúan existiendo como almas que no se reconocen como tale ni son capaces de concebir que exista algo distinto al universo material en que habitaban.

 

Se sorprenden de que nadie los vea, pero aun así siguen sin aceptar su estado. Incapaces de reconocerse espíritus tampoco logran volver sobre si para recuperar su memoria espiritual y entonces permanecen atrapados en torno a lo único que reconocen como real, su cuerpo, su casa, su ciudad, su país y con suerte también lograran extender su percepción al planeta mismo. Es un absurdo interesante, pues a veces están rodeados de otros espíritus, pero no los ven ni los escuchan. De nuevo, el espíritu crea su propia realidad y si en su concepción intima no se reconocen ya muertos y fuera del cuerpo ni reconocen la existencia del espíritu entonces no pueden ni percibir ni procesar ninguna señal espiritual, ninguna vibración de comunicación de otros espíritus.

 

Son como espíritus obsesionados con la continuidad de lo que se había convertido en un fuerte hábito en su vida material. El asesino sigue en busca de victimas que aunque no puede asesinar, si persigue y acosa. El tirano sigue intentando retener el poder apoyándose en quienes lo suceden, el avaro pretende cuidar su fortuna a la que cuidan celosamente y sienten como suya influyendo poderosamente con su intuición a quienes la heredan. Y el fanático sigue promoviendo sus ideas de odio e imposición aun a pesar de la angustia que siente cuando su conciencia le muestra lo equivocado de sus actos.

 

Puede sonar inverosímil, pero es una triste realidad que viven muchos espíritus que dejan la vida física absorbidos por los vicios y las bajezas que los envolvió durante la vida del cuerpo. Ellos constituyen la mayoría de esa población de espíritus que no conociendo otro lugar que los sitios que habitaron se quedan allí, dando vueltas a su alrededor hasta que el cansancio y el sufrimiento auto inducido los hace reflexionar y en un momento de claridad comienzan a entrever la realidad de su situación. No son olvidados del bien de los espíritus buenos, son simplemente prisioneros de sus propias convicciones que solo ellos mismos pueden abandonar. El bien no se impone ni aunque quisiera y cada uno debe querer salir de su oscuridad para poder percibir un asomo de luz.

Author: ISRSP

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3 Comments

  1. Somos espíritus que habitamos temporalmente un cuerpo, somos víctimas de nuestro propio invento; cuando habitábamos la dimensión espiritual y vibravamos en desarmonía, nos enfrascamos en luchas espirituales y creamos algo que no estaba en los planes del Creador, la partícula espiritual, que resulta del fraccionamiento de los espíritus que no son capaces de mantener su integridad espiritual a causa de su enorme desarmonía. Luego las fracciones espirituales cayeron por su error a la dimensión material, dando lugar a la encarnación, que no es otra cosa que la expresión de la Ley de la Evolución a través de las partículas y unidades espirituales; la encarnación es la manera que la evolución determinó, para que espíritu y materia puedan avanzar hacia estados de mayor armonía.

    La encarnación opera bajo ciertas reglas como son: que las entidades espirituales encarnan en organismos vivos cuya condición espiritual les es afín a la suya; que aunque las entidades espirituales encarnadas conservan su inteligencia, su libertad se ve afectada pues no pueden tener acceso a su memoria espiritual, razón por la cual en su estado no pueden disernir que son entidades espirituales encarnadas en un organismo constituido por materia, por lo que suponen de manera equivocada que ellas mismas son el organismo que habitan, este mecanismo diseñado y perfeccionado por la materia le ha permitido evolucionar, pues garantiza que aprovechará la inteligencia del componente espiritual encarnado para su supervivencia y el mejoramiento de sus genes.

    Por lo anterior es evidente que las entidades espirituales encarnadas en la materia en cierto sentido desarrollan un apego y una dependencia de las sensaciones transmitidas por los sentidos físicos, qur va desde leve o moderado hasta exacervado o descontrolado. Y es esa la causa por la que muchos espíritus después de que desencarnan deciden permanecer cerca del que otrora fuera su cuerpo, recorriendo los lugares por los que estuvo en vida, y en casos más extremos intentan vincularse con las mentes de otros encarnados cuya idiosincracia es similar a la suya, pretendiendo volver a percibir las mismas sensaciones de cuando habitaban dentro un cuerpo.

    El cielo y el infierno no existen, no son lugares, son estados espirituales en los que podemos ubicarnos de acuerdo a nuestro comportamiento; un espíritu encarnado que ha decidido llevar una vida de desapego a la materia, que no ha sucumbido ante los vicios o ante la dependencia excesiva de los placeres que brinda la materia, podrá desprenderse de su materia y hacer su transición a su nuevo estado de espíritu desencarnado sin problema, de manera suave y natural; estará prediapuesto a percibir su entorno espiritual de manera plena, liberado del estado de turbación que su antigüa mente de encarnado le ocasionaba.

    Por otro lado, los espíritus desencarnados que privilegiaron sus experiencias físicas por sobre su crecimiento intelectual, por sobre su evolución espiritual, seguiran habitando cerca de la materia, intentando percibir las mismas sensaciones a que eran adictos cuando estaban habitando un cuerpo, que añoran y no controlan ya. Son parias de su decadencia, que infructuosamente pretenden ser lo que no son, su estado de confusión no les permite percibir, ni disfrutar de la paz, de su libertad y la plenitud de la grandeza del Creador.

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  2. Estoy encantadísima con todos tus posts, pero tengo aun una duda. Dices que los espíritus no pueden mover ni manipular objetos, ni hacerse presente en nuestro…pero entonces cómo es que algunas personas ven sombras o bultos negros en sus casas o ven que las cosas se mueven, como tu lo dijiste en este posts “El alma de un asesino sigue acosando”, eso es lo que me tiene algo confundida. Espero tu respuesta.

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    • Efectivamente, de acuerdo con la Teoría Espiritual (TE) los espíritus no pueden mover objetos ni ejercer ninguna acción física. El hecho de que puedan ser vistos se explica como una visión mediumnímica, es decir, que quien ve no esta usando sus ojos realmente sino que esta captando la imagen que el espíritu mismo proyecta con su mente. Lo que sucede es que la mente interpreta esas impresiones de acuerdo con el simbolismo de alguno de los sentidos físicos. Por eso para unos puede ser una imagen, para otros una voz y para otros tantos una sensación, un olor, etc.
      Dicho esto, debemos dejar en claro que esto no es una verdad final. El solo hecho de que un espíritu encarnado (como tu o nosotros) pueda mover su cuerpo implica que en algún punto o de alguna forma el espíritu puede conectarse a la materia de forma tal que puede ejercer una acción física. Por eso a través de la TE sostenemos que la excepción esta en el fenómeno de la encarnación. Mas estudio será necesario para continuar esclareciendo este fenómeno.

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