Acerca de Dios y sus Atributos

Me acordé de este interesante dialogo con los espíritus guías publicado en El Libro de los espíritus, seguido por una reflexión hecha por Kardec. Es muy interesante porque toca de frente el complejo tema de Dios y sus atributos. El libro puede ser bajado gratis en PDF para quienes deseen leerlo:

 

http://www.centroespirita.cl/wp-content/uploads/2016/03/El-Libro-de-los-Espiritus.pdf

 

Actualizo el manuscrito a un lenguaje más moderno sin cambiar su contenido. Las preguntas fueron hechas por los médiums e investigadores del fenómeno espiritual en la época de Kardec, las respuestas aparecen en cursiva. Los comentarios del autor (Kardec, asumo yo) aparecen enseguida de las respuestas sin cursiva.

 

10 – ¿Puede el hombre comprender la naturaleza íntima de Dios?

– No; es un sentido que le falta.

11 – ¿Será dado al hombre algún día comprender el misterio de la Divinidad?

– Cuando su espíritu no esté ya afectado por la materia y cuando, por su perfección, se haya aproximado a ella, la verá y la comprenderá.

 

La inferioridad de las facultades del hombre no le permite comprender la naturaleza íntima de Dios. En la infancia de la Humanidad, el hombre lo confunde, con frecuencia, con la criatura cuyas imperfecciones le atribuye. Pero, a medida que el sentido moral se desarrolla en él, su pensamiento penetra mejor el fondo de las cosas, y se forma de ellas una idea más justa y más conforme con la sana razón, aunque incompleta siempre.

 

12 – Ya que no podemos comprender la naturaleza íntima de Dios, ¿podremos tener idea de algunas de sus perfecciones?

– De algunas sí. El hombre las comprende mejor a medida que se eleva sobre la materia; las entrevé con el pensamiento.

 

13 – Cuándo decimos que Dios es eterno, infinito, inmutable, inmaterial, único, omnipotente, soberanamente justo y bueno, ¿tenemos idea completa de sus atributos?

– Desde el punto de vista humano, sí; porque creen abarcarlo todo. Pero debes saber que hay cosas superiores a la inteligencia del hombre más inteligente y para las cuales su lenguaje, limitado a sus ideas y sensaciones, carece de expresiones,. La razón dice, en efecto, que Dios debe tener esas perfecciones en grado supremo; porque, si careciera de una sola de ellas, o si no las poseyera en grado infinito, no sería superior a todo y por consiguiente no sería Dios. Por ser superior a todas las cosas, Dios no debe soportar ninguna vicisitud, ni tener ninguna de las imperfecciones que puede concebir la imaginación.

 

Dios es eterno; si hubiera tenido principio, hubiera salido de la nada, o hubiera sido creado por un ser anterior. Así es como, de grado en grado, nos remontamos al infinito y a la eternidad.

 

Es inmutable; si estuviese sujeto a cambios, ninguna estabilidad tendrían las leyes que rigen el Universo.

 

Es inmaterial; es decir, que su naturaleza difiere de todo lo que llamamos materia, pues de otro modo no sería inmutable, porque estaría sujeto a las transformaciones de la materia.

 

Es único; si hubiese varios dioses, no habría ni unidad de intención, ni unidad de poder en el ordenamiento del Universo.

 

Es omnipotente; porque es único. Si no tuviera el poder soberano, habría algo más poderoso o tan poderoso como él; no habría hecho todas las cosas, y las que no hubiera hecho, serían obra de otro Dios.

 

Es soberanamente justo y bueno. La sabiduría providencial de las leyes divinas se revela así en las más pequeñas como en las más grandes cosas y esa sabiduría no nos permite dudar ni de su justicia, ni de su bondad.”

 

Como bien lo han afirmado varios de los participantes en este tema, nos es casi imposible entender o comprender la naturaleza de Dios mismo desde un estado de desarmonía tan acentuado como el que poseemos en este momento. Sería como pretender que una persona iletrada y sin educación comprendiera con en su totalidad los complejos detalles y ecuaciones de la teoría de la Relatividad. Si realmente queremos hacerle entender una teoría así a una persona iletrada, primero deberemos empezar por ensenarle a leer, luego la pasaremos por todos los grados escolares hasta llegar al nivel de doctorado en física. Entonces si será posible que la comprenda.

 

Igual pasa con la idea de Dios. Si queremos llegar a tener una idea más clara de su naturaleza deberemos primero elevar nuestro nivel de armonía, lo cual solo es posible a través de elevar la “calidad” de nuestros atributos individuales. Por ejemplo:

 

  • ser capaces de expresar un amor ilimitado por todos los seres que existen sin excepción;
  • ser capaces de existir en la total libertad de pensamiento y acción y al mismo tiempo entender y respetar ese mismo derecho en los demás seres, sin más limitaciones que las que determina el amor infinito por los demás y su derecho de libertad;
  • y finalmente haber sido capaces de expandir nuestra inteligencia a través de una armonía creciente de los tres atributos, lo cual conduce a una capacidad incrementada para “aprender” y comprender la realidad que nos rodea y nuestro rol en ella y en relación con los demás seres existentes.

 

Este aumento en la “calidad” de los atributos individuales del espíritu, permite que se relacionen de forma conjunta en su “interior” en forma tal, que de ellos emerge un estado de armonía que es lo que determina su luz o pureza espiritual. En términos generales, la relación armónica entre los atributos del espíritu se traduce en una armonía del espíritu como individuo que se expande ilimitadamente, lo que le permite al mismo tiempo establecer relaciones armónicas con cada vez más y más seres de condición similar.

 

La elevada armonía del conjunto (espíritus) no solo facilita su integración social sino que además la enriquece con el aporte de las inteligencias individuales. Es como un encuentro de sabios que cada vez atrae más sabios y que por su trabajo conjunto los hace a su vez más sabios, conduciendo a un crecimiento exponencial de la colectividad en todos los aspectos.

 

Esto no es solo especulativo, sino que es lo que vemos reflejado en el mundo mismo y en las sociedades humanas que lo integran. Las sociedades con mayores libertades, más integradas y educadas suelen generar más avance y progreso para ellas y para las demás. Este progreso ha crecido casi exponencialmente en los últimos 100 años y se vislumbran cambios aun mayores en todos los aspectos de nuestras sociedades, desde los aspectos tecnológicos a los aspectos morales.

 

Estos son los espíritus que van y vienen en múltiples reencarnaciones desde las cuales aportan cada vez más al progreso individual y colectivo, y con ello los seres en su conjunto van adquiriendo la capacidad de entender mejor el universo, la conciencia, la naturaleza del alma y a Dios mismo de quien tienen una percepción más clara con el progreso, incluso si no lo llaman Dios.

Author: ISRSP

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